Si nuestra mascota sufre un desmayo es consecuencia de la interrupción de riego sanguíneo del cerebro durante 10 segundos o más. En casos graves pueden incluso provocar la muerte del animal.

Estos desmayos se definen medicamente como síncopes cuando el animal presenta una pérdida repentina y momentánea de la consciencia y del tono postural. Suele ocurrir en momentos de stress o de ejercicio. Se inicia con una debilidad muscular, el animal queda postrado lateralmente y se produce la pérdida de consciencia. Pareciera que el animal se encuentra “dormido”. A veces pueden observarse espasmos, micción o defecación pero es infrecuente. En la recuperación, en la lucha por ponerse en pie, los movimientos de incoordinación pueden aparecer.

En perros de raza pequeña los síncopes suelen estar asociados a enfermedades cardíacas valvulares adquiridas o a crisis de tos intensas y continuas. En gatos es consecuencia de cardiomiopatías hipertróficas. La duración suele ser muy corta, apenas segundos y se recuperan rápida y totalmente. En las razas grandes los desmayos provienen de arritmias (alteraciones en el ritmo cardíaco) o en obstrucciones en los vasos sanguíneos en la salida del corazón. El episodio puede ser más largo y andan con normalidad en 5-10 minutos. Se pueden dar situaciones de pérdida de consciencia que no sean debidas a problemas cardíacos, éstas no son consideradas síncopes y su descripción es diferente. Las más comunes son las convulsiones y la narcolepsia.

 

Las convulsiones son consecuencia de disfunción nerviosa central y se caracterizan por movimientos espasmódicos y suelen ocurrir en reposo. La narcolepsia también es una disfunción neurológica que provoca la aparición de crisis repentinas y repetitivas de sueño que duran desde segundos a pocos minutos. Para más información, consúltenos en el 957419273.

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