El hipotiroidismo es una de las endocrinopatías más frecuentes en el perro y resulta de la deficiente producción, secreción o actuación de las hormonas tiroideas.

Clínicamente se presenta como una enfermedad multisistémica, debido a los múltiples efectos que las hormonas ejercen sobre los distintos órganos y sistemas corporales lo que dificulta considerablemente el diagnóstico. Aunque lo que sobre todo nos llamará la atención, será la falta de pelo y su pobre aspecto

Dado que el adecuado tratamiento del hipotiroidismo permite controlar perfectamente la enfermedad y mejorar considerablemente las condiciones de vida del paciente, resulta de gran interés conocer los aspectos y posibilidades diagnósticas, con objeto de poder detectar correctamente este proceso e instaurar cuánto antes el tratamiento sustitutivo necesario.

Se trata de la patología cutánea de origen endocrino más frecuente, y aunque puede afectar a cualquier perro, algunos ejemplares van a tener una mayor propensión a padecerla. Así, será más probable en perros de mediana edad, de 4 a 10 años, de razas de tamaño mediano y grande. Existiendo predisposición genética en el Golden, el Setter irlandés y el Cocker spaniel

El hipotiroidismo se va a caracterizar por alteraciones en la piel y en el pelo que van a presentarse de manera bilateral y simétrica pero sin picor. Se aprecia un escaso crecimiento del pelo, ya que se ralentiza su crecimiento. Otros síntomas son: pelo seco que se rompe y se cae con facilidad, manto poco denso, piel seca, engrosada, inflamada y oscurecida, caspa, aumento de peso, intolerancia al frío, disminución en el ritmo cardíaco, desaparición del celo en las hembras, infertilidad en los machos, letargo, debilidad, intolerancia al ejercicio, párpados inflamados, úlceras en las córneas, sordera, megaesófago o dilatación esofágica, estreñimiento crónico, diarrea, estomatitis, anemia, inmunosupresión, ronquidos e incluso aumento de la agresividad.

Además de estos, existen otros síntomas que también pueden presentar los perros enfermos de hipotiroidismo, por eso se hace imprescindible acudir al veterinario para confirmar el diagnóstico que consiste en un análisis sanguíneo específico.  Se trata de una enfermedad para la que existe tratamiento efectivo por lo que su diagnóstico repercutirá en la salud del paciente.