Las pulgas y las garrapatas, son parásitos externos que se alimentan de la sangre de las mascotas, y que les pueden transmitir enfermedades.

Durante los últimos años, se está observando un cambio en la ecología de parásitos externos en las mascotas debido a las variaciones climáticas, como la presencia de pulgas en invierno, la llegada de especies de garrapatas a zonas en las que nunca habían estado, y la aparición de enfermedades transmitidas por vectores en países libres de ellas.

La forma más eficaz de controlar los parásitos externos es eliminar todas las fases de su ciclo biológico, actuando tanto en el propio animal como en el ambiente.  Actualmente es necesario aplicar tratamientos preventivos de manera prolongada y regular, según el riesgo epidemiológico de la zona. En muchos casos hay que aplicar antiparasitarios mensualmente y durante todo el año, porque cuando hay infestaciones ambientales se tarda de 2 a 4 meses en controlarlas.

Los puntos clave para asegurarnos de que hemos desparasitado correctamente a nuestras mascotas son:

  1. Comprobar que el producto es adecuado, que es específico para perro o gato y que corresponde al peso del animal, y que se aplica correctamente según las indicaciones del veterinario.
  2. Utilizar productos que eliminen tanto a adultos como huevos, larvas y pupas.
  3. Tratar a todas las mascotas de la casa y al mismo tiempo.
  4. Desparasitar mensualmente, no sólo hay que tratar cuando se ven pulgas, sino que hay que realizar tratamientos preventivos mensualmente.

La importancia de controlar los parásitos externos en perros y gatos no radica sólo en el hecho de que pueden originar importantes molestias en las mascotas debido a sus picaduras y mordeduras, sino en las graves enfermedades que pueden transmitir a perros y gatos.

En el caso de las garrapatas, las enfermedades transmitidas son la anaplasmosis, babesiosis, ehrliquiosis o la enfermedad de Lyme. Las pulgas por su parte, son responsables de una patología altamente frecuente en dermatología canina y felina: la dermatitis alérgica por picadura de pulgas (DAPP) en la que los animales presentan un cuadro altamente pruriginoso. También son responsables de la dipilidiosis, la hemoplasmosis y la bartolenosis.

En próximos posts, abordaremos estas enfermedades en mayor profundidad y recalcaremos su importancia.