La Traqueobronquitis infecciosa canina, también llamada Gripe canina o Tos de las perreras es una enfermedad, o más concretamente un síndrome, respiratorio muy contagioso. Se transmite por contacto directo con un perro infectado y suele ir asociada a las perreras o a aquellos lugares donde se dan concentraciones de perros como puede ser mismo parque, residencias, escuelas, etc. Puede ser provocada por virus y/o por bacterias.

Existen diversotos-de-las-perreras-1s agentes infecciosos causales; la infección puede ser debida a uno o varios de ellos. Los principales virus son los adenovirus caninos (CAV 1, CAV 2), el virus de la parainfluenza, el reovirus canino, el herpesvirus canino y, el coronavirus respiratorio canino. La principal bacteria implicada es Bordetella bronchiseptica. Tanto los virus como las bacterias se diseminan por el aire cuando los perros infectados estornudan o tosen. Donde hay poblaciones grandes de perros en contacto directo entre sí, como en las perreras o las exposiciones caninas, la infección se extiende rápidamente y afecta a una gran proporción de animales. Los agentes infecciosos dañan e irritan la mucosa de la tráquea y del tracto respiratorio superior, lo que provoca tos.

Los síntomas empiezan de 3 a 5 días después de la infección y duran 3 semanas o más. El principal síntoma que aparece es una tos característica de intensidad y duración variables, dependiendo del individuo y del agente o agentes infecciosos implicados La tos es profunda y seca, y puede provocar arcadas, estornudos, resoplidos, náuseas o vómitos. Es frecuente que la tos aparezca después de un momento de excitación o del ejercicio. También se puede desencadenar la tos presionando ligeramente la tráquea. A menudo se observa secreción nasal y ocular, y es frecuente que el animal presente fiebre.

La prevención se basa en la vacunación contra Bordetella bronchiseptica y el virus de la parainfluenza. Es frecuente que las residencias caninas no acepten perros que no se hayan vacunado recientemente. Se debe administrar la vacuna por lo menos 2 semanas antes de entrar en la residencia canina o ir a una exposición. Esta vacuna puede evitar la enfermedad o en todo caso aliviar mucho los síntomas si llegan a padecerla.

Evita desde el principio que tu perro corra el riesgo de que un simple “catarro” llegue a provocarle una enfermedad respiratoria más grave.